miércoles, 28 de septiembre de 2016

Cuento...

Recuerdo que antes de desaparecer cambió varias veces de nombre. Cada cambio implicaba un nuevo look, una nueva personalidad, una nueva habitación. Cualquiera juraría que era otra de tan distinta, pero su triste corazón era el mismo. Miraba siempre con ojos de artista. La vida le quedaba chica... Creo que me enamoré de ella cuando se llamaba Lulú.

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